¡¡Muy buenas y Bienvenido/a!!

Si has llegado hasta aquí es porque quieres saber más de esta fantástica obra de arte inspirada en «La Vida».

Soy Héctor Campos, artista tatuador profesional, y si no me conoces, te invito a conocerme en este enlace

Si tienes cualquier duda o te gustaría plasmar en tu piel este diseño, adelante, no te cortes y ponme un Whatsapp:

Pregunta sin compromiso, estaré encantado de atenderte.😃

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A la hora de crear, me apasiona integrar la obra en la anatomía del cuerpo, tanto su biomecánica como su morfología, logrando un efecto de «lienzo vivo» que se expresa a través del movimiento.

"LA VIDA"

"LA VIDA"

A la hora de crear, me apasiona integrar la obra en la anatomía del cuerpo, tanto su biomecánica como su morfología, logrando un efecto de «lienzo vivo» que se expresa a través del movimiento.

En esta pieza concretamente, componer las imágenes a lo largo de la vista lateral de la pierna aprovecha los volúmenes de su musculatura estilizando su figura, al tiempo que se integra en todo el rango de movimiento de la articulación de la rodilla gracias a las líneas en espiral.

Con esto el diseño mantiene su armonía y coherencia desde cualquier posición del observador. Al proporcionar una visión total de conjunto desde cualquier ángulo, mantiene su identidad en las posiciones de pie y sentado, así como durante la transición entre ambas. 

Su creación sigue una lógica de efecto “film”, como una película cuya historia tiene planteamiento, nudo y desenlace. De este modo, podemos apreciar tres elementos de gran importancia: el impacto principal que sería la cara, la zona de descanso que serían las manos, y el área de detalle sería la espiral.

La elección de colores es clave para lograr un gran contraste que favorezca su impacto visual, provocando un recorrido inconsciente a lo largo de toda la pieza, donde cada escena tiene su pausa y momento de protagonismo.

Su creación sigue una lógica de efecto “film”, como una película cuya historia tiene planteamiento, nudo y desenlace. 

De este modo, podemos apreciar tres elementos de gran importancia: el impacto principal que sería la cara, la zona de descanso que serían las manos, y el área de detalle sería la espiral.

La elección de colores es clave para lograr un gran contraste que favorezca su impacto visual, provocando un recorrido inconsciente a lo largo de toda la pieza, donde cada escena tiene su pausa y momento de protagonismo.

Podemos observar como las manos parecen envolver el todo, arriba y abajo, tras las cuales se esconde una gran fuerza fácilmente notable, casi palpable, un afán de seguir adelante, de hacer y crear, así como la diversidad de sentimientos y emociones capaces de expresar en su amplia gestualidad, tratando de agarrar y contener la ilusión de esta vida efímera.

Sobre los bloques musculares del cuádriceps se superponen los rostros de una mujer de rasgos finos, bien definidos, llenos de sensualidad, de mirada firme y penetrante, capaz de ver en lo más profundo de tu ser. Es la imagen del sexo que nos trae al mundo, la fuerza de la creación y la gestación de nuestra vida.

Al tiempo, en la parte inferior, se aprecia un ojo también de naturaleza femenina, que no nos pierde de vista, como el mundo que siempre nos mira, nos observa… Y más aún, nuestra propia visión interior, esa impresión egoica que nos contempla, a veces con temple juicioso y verdugo, a veces tierna y acogedora como el seno materno, a veces todo, a veces nada.

Y finalmente, cierra en el centro un vórtice de líneas en espiral simbolizando la noria que a menudo somos, esos ciclos que parecen repetirse gradualmente, nuestro sube y baja sin control, nuestra montaña rusa…

Toda dirección es una ilusión transitoria, la única máxima de la vida es ese movimiento perpetuo, antes, durante, y después de nuestra existencia, a todo se llega, y de todo se sale, lo importante es seguir en movimiento.

Las líneas se pierden en un sumidero aparentemente infinito que converge sobre nosotros mismos, pues todo, absolutamente todo, depende de cómo lo vivamos, de cómo hagamos el paso de la realidad, de la vida que nos rodea, a través de nuestro propio prisma, a través del color del cristal con que observamos «el mundo»

Como la vida misma, este diseño nació así para mí, y para ti significará tantas otras cosas.

Para descubrirlo a través de tu propia piel ponte en contacto conmigo pulsando en el enlace, te resolveré cualquier duda.

HÉCTOR CAMPOS

© 2020

HÉCTOR CAMPOS

© 2020